El octavo día, Dios, después de tanto trabajar
para liberar tensiones, luego ya de revisar
dijo todo está muy bien, es hora de descansar
y se fue a dar un paseo por el espacio sideral.
Quién iba a imaginar
que el mismo Dios al regresar
iba a encontrarlo todo en un desorden infernal,
y se iba a convertir en un desempleado más
de la tasa que anualmente está creciendo sin parar.
Desde entonces hay quienes lo han visto solo en las calles transitar.
Anda esperando paciente por alquien
con quien al menos tranquilo pueda conversar.
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